Un origen y tres tendencias plásticas

El quehacer artístico de César, Robert y Carlos Barberena de la Rocha, no comienza en ellos, hay una trascendencia ancestral que los identifica vinculados a un hito de la historia plástica nicaragüense, don Segundo de la Rocha, reconocido retratista de siglos pasados de origen granadino.

Esta referencia que podría ser cuestionable porque la relación no está aún plenamente establecida no invalida la vinculación que sino consanguínea podría hacerse por la vía del arte, el antecesor un mojón reconocido por la historia y los tres hermanos De la Rocha ganándose a fuerza de trabajo artístico constante y de calidad sus propios espacios.

La exposición que ofrecen en el Centro Cultural Antiguo Convento de San Francisco este mes de Agosto 2004, es una ventana a través de la cual podremos apreciar sus acercamientos y peculiaridades, en cuanto a temáticas, técnicas y tratamientos, por lo cual afirmamos que tienen un origen común pero que expresan con sus obras tres tendencias distintas, aunque experimenten algunas similitudes.

La obra de César se identifica con un surrealismo lúdico, con temáticas construidas a base de elementos esteticistas de factura clásica que incluye además detalles del identitario urbano granadino, y posiciona imágenes románticas en las que trasluce la metáfora rubendariana. Técnicamente aunque coloca figuras y objetos en primeros planos suspendidos no deja de utilizar la perspectiva en fuga, para crear la atmósfera y el espacio necesario a su lenguaje estético, expresado en un matiz de colorido esfuminado y texturas esponjosas.

Carlos tiene una visión comprometida con simbolismos que enuncian y denuncian las miserias humanas provocadas por los holocaustos mundiales, el flagelo de la guerra, el desgarramiento de la tortura, la exclusión y el confinamiento, es un abordaje social y político, más no “panfletario”, pero si de sensibilización mediante la evidencia hecha arte y de igual manera se adentra en los temas de la degradación ambiental que estamos provocando, y que las guerras por el control de los recursos naturales, de las fuentes energéticas como el petróleo nos transforman la selva verde en selva negra. Y llevado por un sino del que no puede escapar recurrente vuelve a su Granada natal como idilio ineludible y la catarsis de pintarla o pintarle sus recodos. Pero además nos ofrece referencias plásticas sobre las raíces indígenas mediante el paisaje y las esculturas ancestrales.

En tanto Robert entremezcla las alegorías míticas y religiosas, sus referencias mestizas resultado de lo indígena y europeo. El arte para “llevar” estará expresado por bolsas grandes que utiliza como soporte para plasmar distintos estados del ser humano a través de rostros que transmiten: relajamiento mediante el sueño, el éxtasis del amor, el recogimiento devoto, entre otros. En un reforzamiento de facetas anteriores, Roberto, aborda el tema de la justicia cercenada, el abuso mundial, el desastre ecológico así como la sensualidad a través de sus ángeles recurrentes.

Las obras que podrán ser apreciadas en la Sala Asilia Guillén del centro cultural granadino, nos permitirán confirmar ó disentir de lo que hemos afirmado sobre la obra de los hermanos Barberena de la Rocha, pero no dudamos que disfrutarán de una amplia exposición compuesta por alrededor de 40 pinturas e instalaciones, que emplean distintas técnicas expresivas y que se encontrarán con un despliegue de creatividad reflexiva producida por una familia de artistas.

Fernando López Gutiérrez

Julio 2004.

San Francisco, Granada, Nicaragua