Carlos Barberena de la Rocha y su impresionante obra: “Años de miedo”

Exposición de pintura y escultura en la Casa de los Tres Mundos.

Jueves 21 de Septiembre de 2000 / Managua, Nicaragua. “Años de miedo” es el nombre de la novedosa e impactante exposición de pinturas y esculturas del joven granadino Carlos Barberena de la Rocha, quien a sus 27 años presenta un currículum impresionante, con varias exposiciones en galerías de Costa Rica.

Carlos comenzó a inquietarse en el campo de las artes plásticas desde los 10 años de edad, cuando dibujaba caricaturas de la televisión. Su exposición está a la vista del culto público nicaragüense en los amplios corredores de la Casa de Los Leones, de esta ciudad, desde hace más de una semana.

El arquitecto Fernando López Gutiérrez, director de Cultura en la Fundación Casa de Los Tres Mundos, valoró que “la técnica de Barberena es impecable, exhibe un dominio del claroscuro, la utilización de los colores de barro, oscuros y rojizos que nos ligan a la tierra, al concepto del hombre hecho de barro...”.

Agrega López que “en la mayoría de los trabajos presentados, hay una expresión de grito que imprime en el observador una idea de desastre humano, de desolación, de sufrimiento, que provoca solidaridad con las víctimas del dolor”. López considera que la obra de Barberena De la Rocha tiene cierta influencia de Picasso (1881-1973) y del pintor noruego Eduard Munch (1863-1944).

Aclara López, quien es un magnífico creador en el campo del dibujo, que la relación con Picasso y Munch, es una forma de vincularlo “con otras propuestas en el arte universal que tratan este tema como motivo central de una creación artística sólida con criterios y con humanismo”.

Tanto López, como el licenciado Demetrio Martínez Cuadra, hablaron a nombre de la embajada de España y el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH), organismos que auspician la exposición.

FORMADO TEMPRANAMENTE

Carlos se formó tempranamente en una escuela popular de Arte, en lo que fue el Centro Popular de Cultura, en la década de los 80s, donde un profesor de arte le dejó una huella imborrable en su memoria, debido a que éste en una ocasión, al llamarle la atención, le rompió “un dibujo que había hecho a lápiz. Esto, me impactó fuertemente y me llevó a concluir que cada persona tiene su propio concepto de cómo plasmar las cosas”.

Carlos comenzó a husmear en el campo de las artes plásticas espiando los trabajos de sus hermanos mayores. Escondido, entre bastidores, observaba lo que hacían, le gustó lo que hacían y comenzó dibujando caricaturas de la televisión a los 10 años de edad. Aunque nos revela que acarició la idea de convertirse en médico, “pero tal vez hubiera sido un mal médico”.

Cuando entró de lleno en la pintura, comenzó a vender sus obras en la Plaza de la Cultura en Costa Rica. Empezó trabajando en temas primitivistas “muy distintos al primitivismo nicaragüense. Como un pintor ingenuo lleva sus sentimientos, sus emociones al lienzo”.

Historiando un poco sobre este género en la pintura, dice que el primitivismo surgió en Yugoslavia, donde campesinos, en sus ratos libres, trabajaban con carbón sobre sacos o sobre tela. El más famoso primitivista es Henry Rousseau.

EVOLUCIONA HACIA EL REALISMO MAGICO

La evolución artística de Carlos Barberena tiende, según él, hacia el realismo mágico. Sus obras han sido valoradas por los “curadores de arte”, que son especialistas capacitados para valorar si una pintura es falsa, su precio en metálico y años de antigüedad. Carlos no cree tener un estilo específico “porque siempre estoy cambiando. Yo pinto lo que necesita la obra”.

En un recorrido cuadro por cuadro, por las 33 obras expuestas en la Casa de Los leones, observamos una de las pinturas concentrando una serie de imágenes impresionantes, dramáticas, sobre las huellas que deja la guerra en las ciudades; mostrándose seres humanos mutilados, la destrucción y el fuego devorando los restos de la gran urbe atacada por los bombarderos.

“Imposición” es una pintura un tanto alegórica, de gran contenido religioso. Según Carlos, el mensaje de esta obra que nos muestra a un indígena “al que le impusieron la cruz” o la simple imposición de la cruz de ceniza que todos los “miércoles de ceniza” se da, en la Iglesia católica, recordando a los cristianos: “Polvo eres y en polvo te convertirás”.

“Desaparecido” nos muestra una mano jalando a alguien. Para Carlos podría connotar varias cosas, como “un punto de vista diferente, diferentes ideas y los típicos secuestros que hoy en día están en las planas de los periódicos en el mundo, en la televisión y en todos los medios de comunicación social”.

“Mujer con sombrilla” es una rara escultura objetual, muy diferente a las que tradicionalmente conocemos, ya que está hecha de toda clase de materiales, entre otros: cartón, madera, metales, pernos y una sombrilla vieja pintada. Carlos dice jugar en esta obra con la escultura y la pintura al mismo tiempo, convirtiéndola en “una imagen tridimensional con movimiento. Es como un grito callado contra todas las crisis...”.

“Gesto y lamento” es una pintura en la que “se trata de capturar el dolor que se presenta en el alma y no en el cuerpo”, expresa Barberena y seguidamente nos muestra una silla que logró convertir en una escultura objetual, que forma parte del cuerpo de un guitarrista.

“AMIGOS DE LO AJENO”

Normalmente las páginas de sucesos en los rotativos de todo el mundo, registran hechos en los cuales se destaca la actividad delincuencial de los comúnmente llamados “amigos de lo ajeno”. Por lo general se hace referencia a los ladrones comunes, los roba gallinas, carteristas, asaltantes, etc., pero en estas páginas no aparecen los ladrones de saco y corbata que roban y dilapidan el tesoro de un país o simplemente son cómplices de los gángsteres.

“Amigos de lo ajeno”, es una de las más creativas y curiosas obras pictóricas de Barberena. En ella están reunidas las imágenes de un militar, un político, un cura y un reluciente billete de a 100 dólares. Para Carlos “este es un cuadro que se puede aplicar para muchos países del mundo”.

“El progenitor” es una de las más extrañas creaciones de Carlos. Esta basada en la versión náhualt de la creación del mundo y de la humanidad, la que se revela en “El Popol vuh”. Barberena explica que su obra representa “cuando Quetzaltcoalt bajó a los infiernos a recuperar los huesos de los hombres. Cuando el recuperó los huesos, usó un cuchillo para cortarse partes del cuerpo y usar la sangre para dar vida al hombre”.

El tema de los inmigrantes no podía estar fuera de las pinturas que Barberena expone en la Casa de Los Leones. Sobre todo que a él le ha tocado ser uno de ellos. Tal situación la refleja en su “Autorretrato”, que es la imagen del exilio político y económico que se viven en muchos países de América Latina, incluyendo, por su puesto a Nicaragua.

“Las personas se van buscando otras opciones y dejan todo atrás. Tratan de hacer algo en otro país, donde son víctimas de la xenofobia y la discriminación”, comenta el joven pintor granadino. También “el bla, bla, bla” de los políticos entra en el material expuesto por Carlos. En el cuadro se puede ver a un guardabarranco enjaulado, mientras un político le prodiga “cantos de sirenas”, o el puro bla, bla.